Convierten en cantina el panteón de Sanctorum

Todas las entradas y salidas del panteón son abarrotadas de comerciantes informales, quienes venden pulque y alcohol

Norma Marcial | El Sol de Puebla

  · jueves 2 de noviembre de 2023

Este panteón es el más grande de las juntas auxiliares. Foto: Norma Marcial | El Sol de Puebla

Este 2 de noviembre, el panteón de la junta auxiliar de Sanctorum, ubicada en el municipio de Cuautlancingo, se convirtió en una “cantina”, ya que autoridades auxiliares avalaron la colocación de más de cinco puestos de venta de cerveza al interior del recinto.

El Sol de Puebla, al recorrer este lugar, constató el consumo de bebidas embriagantes que tiene lugar este día, derivado que algunos comerciantes hasta instalaron mesas y sillas para los clientes.

Serán 50 expositores los encargados de ofertar coctelería de temporada. Foto: Norma Marcial | El Sol de Puebla

Uno de los negocios de este giro hasta activó varias bocinas para anunciar con música, la venta de su mercancía.

Aunque a decir de las encargadas del camposanto, la venta de alcohol es parte de la festividad de Día de Muertos en esta comunidad, varios visitantes mostraron asombro de escuchar la música a todo volumen a escasos metros de las tumbas que adornaban o escombraban.

En otro punto de este recinto, también se observó a un grupo de masculinos ya en estado de ebriedad y que incluso realizó una fogata, en la cual cocinaba un guiso en una cazuela.

Al igual, prolifera el comercio de venta de antojitos mexicanos, globos y otros accesorios, como bancos y sillas de madera en los pasillos del camposanto.

Todas las entradas y salidas del panteón son abarrotadas de comerciantes informales, quienes venden pulque y alcohol.

Se debe mencionar que este panteón, luego del municipal, es el más grande de las juntas auxiliares, por lo que recibe a miles de personas, quienes acuden a florar las tumbas de sus fieles difuntos.

Algunas familias dedican canciones entonadas por mariachis que llegaron hasta este espacio para ofrecer sus servicios, los cuales son cantar cinco piezas por 400 pesos.

Otras más decidieron llevar sus bocinas para programar los melodías que en vida eran de gusto de sus consanguineos ya fallecidos.