Karina Alducin Rodríguez desapareció en el 2016, luego de haberse enamorado de un hombre en Tehuacán. Su madre, Marisela Rodríguez, asegura que esta persona se la llevó luego de acudir a un bar de nombre Imperio y desde ese entonces desconocen su paradero.
“Un tipo enamoró a mi hija y a los tres o cuatro días la desapareció. El se llama Oscar Isacc, él me dijo que era chef y pues ella fue al antro, él acudió por ella y se la llevó y jamás volvimos a saber de ella”, compartió Marisela.
La señora interpuso la denuncia correspondiente, pero las autoridades no la ayudaron. El bar del que salió le ofreció a la madre todas las grabaciones en dónde se puede ver que su hija, que en ese entonces tenía 21 años, sale bien del establecimiento, pero después las autoridades le dijeron que habían perdido los videos.
“En las imágenes se ve que sale bien, no iba tomada y sale acompañada de su pareja. La misma Fiscalía terminó de desaparecerla porque gracias a la pérdida de ese material no hay detenidos”, comentó.
Mientras no hubo Comisión Estatal de Búsqueda de Personas y no había nacido el Colectivo de Voz de los Desaparecidos, estuvo perdida, pues sintió que nadie la apoyaba y durante mucho tiempo de manera anónima le dijeron que su hija estaba trabajando en el sexoservicio de manera obligada y que si seguía buscando la iban a matar.
“Me marcaban y me decían que la iban a mandar descuartizada. Avisé a las autoridades, di los números y ellos respondieron que eso iba a ser pan de cada día. Nunca investigaron los números de los que me marcaron”, agregó.
Cuando nació el Colectivo Voz de los Desaparecidos pudo hacer más presión y su carpeta de investigación volvió a salir a la luz, pero debido a que la principal prueba se perdió se dificultaron los procesos.
“Está frenada la investigación porque no se sabe para dónde ir. No hay rastro, no hay detenidos y no involucrados. A las carpetas de larga data se les complica mucho trabajar y es que les dieron un arma sin fuego, no hay cómo trabajarlas”, consideró.
Hoy en día, solo espera que las personas que se la llevaron se arrepientan y digan en dónde está. Por ello, también pide que si alguien tiene información le marque de manera anónima para que le digan su paradero y si lamentablemente la mataron, que le informen en dónde está su cuerpo.
“Es lo único que ya le pido a Dios, que les toque su corazón y que nos hagan una llamada anónima o que en el Facebook nos digan. Denos un punto y con la Comisión vamos a buscar, a rastrear y encontrarla. Si mi hija está muerta por lo menos quiero sus restos”, lamentó.
Por su búsqueda y debido a que ha alzado la voz en el tema de trata de personas, la han amenazado constantemente de muerte y por ello, tuvo que dejar Puebla. Desde lejos alza la voz y sigue recriminando a las autoridades de Tehuacán de ese entonces que no hicieron nada para ayudarla.
“Yo también le comuniqué a la Fiscalía que me estaban amenazando y ellos me dijeron que no podían hacer nada para evitar que pasara eso. Incluso que le pasaba a todos los familiares de desaparecidos y como tengo otra hija y me amenazaron con llevársela, decidí irme lejos”.
Aunque ya no vive en Puebla esto no ha impedido que alce la voz y en la distancia sigue exigiendo justicia y apoyo de las autoridades, así como de la ciudadanía en general para que la ayuden a encontrarla.
“Ella creyó en él, creyó en el amor como toda mujer que cree en una historia bonita y pues me la enamoraron para llevársela. Si pudiera escucharme en estos momentos quiero que sepa que sigo en la búsqueda y que no desista, si algún día puede comunicarse yo estaré pendiente”, concluyó.